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Monastir, destino costero sostenible: la alternativa eco-responsable en Túnez

Un turismo más tranquilo frente a los centros de turismo masivo

Mientras Hammamet y Susa atraen cada año a millones de turistas a sus complejos hoteleros de gran capacidad, Monastir cultiva un posicionamiento diferente. Más íntima, la estación balnearia tunecina apuesta por un turismo a escala humana, donde la calidad de la experiencia prevalece sobre el volumen. Las playas de Monastir, menos concurridas que las de sus vecinas, ofrecen espacios preservados donde aún es posible encontrar un rincón de arena tranquilo incluso en pleno verano.

Esta orientación no es fruto del azar. Las autoridades locales han tomado la decisión estratégica de limitar las construcciones frente al mar y priorizar la renovación del parque hotelero existente en lugar de la edificación de nuevos complejos. El resultado es un litoral menos densamente construido, que deja más espacio a los espacios naturales y a los paseos marítimos.

Alojamientos eco-responsables en pleno auge

Varios establecimientos de Monastir han iniciado una transición ecológica ambiciosa. Paneles solares para la producción de agua caliente, sistemas de recogida de aguas pluviales, eliminación de plásticos de un solo uso en restaurantes y habitaciones: las iniciativas se multiplican. Algunas casas de huéspedes de la medina han llevado el compromiso aún más lejos proponiendo menús compuestos exclusivamente por productos de la agricultura local y ecológica.

El sello «Tunisia Eco-Tourism», lanzado por el Ministerio de Turismo, ya ha sido otorgado a seis establecimientos de Monastir. Este programa fomenta las buenas prácticas medioambientales y sensibiliza a los viajeros sobre los desafíos del turismo sostenible en el Mediterráneo. Para los visitantes, elegir un alojamiento certificado es una forma concreta de apoyar esta transición mientras disfrutan de un entorno vacacional respetuoso con el medio ambiente.

Una invitación a viajar de otra manera

Más allá del alojamiento, Monastir desarrolla una oferta turística que invita al descubrimiento lento y responsable. Paseos en bicicleta a lo largo de la cornisa, excursiones en barco de vela a las islas Kuriat — un archipiélago protegido que alberga tortugas marinas —, visitas a cooperativas de aceite de oliva y talleres de cerámica tradicional: las actividades propuestas priorizan la inmersión cultural y el respeto al medio ambiente. Las islas Kuriat, situadas a unos veinte kilómetros de la costa, constituyen un ecosistema frágil cuya frecuentación está estrictamente regulada para preservar su notable biodiversidad.

Para los viajeros que buscan un destino costero que combine relajación, autenticidad y conciencia ecológica, Monastir representa una elección acertada en la costa tunecina. El aeropuerto internacional Habib Bourguiba, servido por numerosas aerolíneas europeas, ofrece acceso directo a una ciudad que demuestra que el turismo de playa y el desarrollo sostenible pueden ir de la mano sin comprometer la calidad de la estancia.